Después de casi quince años dedicados a la gimnasia aeróbica, la deportista María Roca ha puesto punto final a una etapa que, según ella misma reconoce, ha marcado su vida para siempre. La gimnasta del Club Aeróbic Moncada ha querido compartir la despedida en sus redes sociales, en la que hace balance de una trayectoria repleta de aprendizajes, amistades y éxitos deportivos.
“Siempre había tenido miedo de la llegada de ese último pase de pista, del último moño o de los últimos abrazos esperando la nota, pero ahora lo veo como un aprendizaje y el final de un camino que ha sido precioso”, afirma la deportista, que asegura guardar cada recuerdo en su particular “bote de gimnasia”.
Más allá de las medallas y los resultados, María destaca que este deporte le ha enseñado valores que conservará para siempre. “He aprendido lo que es la amistad, a cuidarla, a no tirar la toalla y a entender que todo pasa por algo”, explica. Uno de los apartados más emotivos de su despedida está dedicado a sus compañeros de equipo, a quienes define como “fuerza y refugio”. “Sin ellos mi paso por el club no hubiese sido igual. Han estado en todos los momentos, buenos y malos, y eso es lo que nos define como un gran equipo que nunca dejaremos de ser”, señala.

La gimnasta también tiene palabras de agradecimiento para Estela, pieza fundamental en su carrera deportiva y en la unión del grupo. “Ha sido madre, entrenadora y coach motivacional. Me ha enseñado a creer en mí y gran parte de lo que soy hoy es gracias a ella”, destaca, calificándola como “el eje de esta gran familia”. Durante estos años, María Roca cumplió uno de sus grandes sueños: proclamarse campeona del mundo. Un logro que, reconoce, nunca imaginó alcanzar y que ha dejado una huella imborrable en su vida.
Por último, la gimnasta agradece el apoyo incondicional de su familia, presente en cada competición, en los momentos difíciles y en cada alegría. “Un gimnasta no es nada sin su familia detrás”, asegura. Con su despedida, María Roca cierra una etapa inolvidable en el Club Aeróbic Moncada, dejando tras de sí una trayectoria marcada por el esfuerzo, la superación y unos lazos que, como ella misma afirma, permanecerán para siempre.









