La experiencia de comprar un libro cerca de tu casa, una cartulina o unos lápices de colores para los trabajos del colegio ha sido un ritual que muchas generaciones de moncadenses han realizado en las últimas décadas cuando acudir a la librería o papelería del barrio era una experiencia de cercanía y complicidad.
Tras 35 años formando parte del día a día de Moncada, la Papelería y Librería Tizas baja definitivamente la persiana. El establecimiento emblemático de Moncada abierto en 1991 en plena expansión urbanística de la avenida Fernando el Católico, la Mediterrànea y la calle de Hispanidad y mucho antes que la calle Enrique Soriano comenzara a tomar forma, se despide el próximo mes de mayo dejando muchos recuerdos en varias generaciones de vecinos.

Ubicada en una planta baja entre la plaza Cortes Valencianas y Fernando el Católico, Tizas ha sido mucho más que una librería. Durante décadas, miles de familias han cruzado su puerta en busca de libros, material escolar, bolígrafos, cuadernos o cartulinas. En sus inicios, además, el negocio también funcionó como kiosco de prensa, convirtiéndose en un punto de referencia informativo y social de la zona.
Al frente del establecimiento han estado Concepción Alonso, Nieves y Mercé Martínez, quienes han acompañado la evolución del Moncada desde sus primeros años de crecimiento hasta la actualidad. Su trato cercano y su implicación han convertido durante años a Tizas en un comercio de confianza, arraigado en la vida cotidiana de Moncada. Nieves y Mercé afirman que son ya tres generaciones, las abuelas, madres e hijos las que han pasado por el establecimiento.
El cierre no responde en este caso a una jubilación, sino a un contexto más amplio: los profundos cambios en los hábitos de consumo. El incremento de la venta de libros a distancia en plataformas como Amazon y la competencia con grandes cadenas unido a las nuevas formas de compra están transformando el tejido comercial de Moncada, afectando especialmente a los pequeños negocios tradicionales.

Tizas, un pequeño rincón, un lugar tranquilo poblado de historias; no solo las que esconden los libros, sino también las de quienes la frecuentan. Historias, muchas de ellas escritas con tizas en los encerados de los colegios de Moncada.









