Servicio de carta. Menú ejecutivo precio medio: 30 euros · Nuestra recomendación: Alcachofas salteadas sobre parmentier cítrica, jamón crunch y bizcocho de pimentón / Abanico de cerdo ibérico sobre patata mini con mojo verde / Brownie de dos chocolates · Dirección: Carrer Isabel de Villena, 2 – Moncada. Comidas y cenas de lunes a sábado · Teléfono: 96 133 01 99 · Correo: almazara@tradere.es
Loles Vilata (València), ha buscado a lo largo de su trayectoria vital la inspiración. Un buen día pasó por Moncada y encontró un vetusto edificio del siglo XVIII, la ocasión para hacer realidad su proyecto personal. Hoy, Tradere es una residencia de estudiantes. Loles ya vió venir con antelación el signo de los tiempos, Moncada ciudad universitaria.
Con todo, lo mejor de este noble edificio rehabilitado con un gusto exquisito, que aúna tradición con modernidad, es el hallazgo de una almazara cuyos orígenes se remontan al siglo XVII, una auténtica reliquia fiel reflejo de los antiguos molinos olearios mediterráneos.
Y precisamente, rodeado de las formas robustas y sobrias que recuerdan cuando hace 300 años se prensaban aceitunas, se levanta Almazara Restaurante. Un espacio único como este requiere el atrevimiento de un chef que confiesa que aterrizó en Moncada por amor. Juan Martínez Silvestre (Castelló 1995), incorpora a su juventud la experiencia de haber trabajado en Celler de Can Roca (Girona), tres estrellas Michelín o en Suculent en rambla del Raval de Barcelona, un sol Repsol. Su secreto: buena materia prima, productos de mercado y sobre todo audacia e innovación.
Almazara Tradere es sobre todo un remanso de paz envuelto de un entorno peatonal que invita a degustar las sugerencia del chef y si hay tiempo prolongar una buena sobremesa. Tiene servicio de carta y también un sugerente menú ejecutivo con tres entrantes a elegir: rosquilleta de bacalao, tomate seco, yema y citrícos, una innovación. Alcachofas salteadas sobre parrmentier cítricas, jamón crunch y bizcocho de pimentón, exquisito. La terna se completa con ravioli de pollo a l’ast sobre cremoso de seta de temporada, recomendable.



Con estos antecedentes se puede elegir de segundo entre un arroz meloso de secreto ibérico, alcachofas y boletus; abanico de cerdo ibérico sobre patata mini con mojo verde y bacalao carbonara de mojama y zanahorias baby. Ninguna elección es sencilla, pero sea la que sea habrá valido la pena. Los postres no decepcionan: brownie de dos chocolates, tarta de queso parmesano con queso brie y la versión del chef de la piña colada.
Sentado a la mesa de Almazara Tradere, uno encontrará el sello personal de Loles, tiempo y calma. Juan pone su genialidad en las recetas, mezcla de tradición e innovación. Que mejor que sentarse a la mesa en un lugar donde siglos atrás se prensaba la aceituna.