Moncada Digital inicia con la opinión de Carlos Bernabé, licenciado en Farmacia y CEO de Indespan una nueva sección mensual sobre alimentación y vida saludable.
El autor señala que las tendencias alimentarias actuales no solo están impulsadas por la búsqueda de bienestar físico, sino también por el deseo de cuidar el planeta, el respeto hacia los animales y la personalización de la nutrición. Las personas están buscando formas de comer más conscientes, sostenibles y adaptadas a sus necesidades individuales.

El modelo hasta ahora predominante promueve una alimentación rica en productos frescos, naturales y de temporada, junto con un estilo de vida equilibrado. Además, ha sido vinculado con una mejor salud cardiovascular, menor riesgo de enfermedades crónicas y longevidad. Se trata de la pirámide de la dieta mediterránea una representación visual que muestra los alimentos recomendados y su frecuencia de consumo dentro del patrón de la dieta mediterránea, un estilo de vida alimentario que se basa en los hábitos tradicionales de países alrededor del mar Mediterráneo, como España, Italia, Grecia y el sur de Francia.
En la pirámide, los alimentos están organizados en diferentes niveles, de acuerdo con su frecuencia recomendada. Primer nivel Base (alimentos a consumir a diario): frutas y verduras, cereales integrales (pan, pasta, arroz..), aceite de oliva, legumbres. Segundo nivel (alimentos a consumir de manera regular, varias veces a la semana): Pescados y mariscos. Aves (pollo y pavo), huevos frutos secos y semillas. Tercer nivel (alimentos a consumir con moderación): Lácteos y carne roja, Cima de la pirámide (alimentos a consumir ocasionalmente): Dulces y postres, bebidas azucaradas y procesadas y además actividad física. La dieta mediterránea promueve también un estilo de vida activo, con ejercicio regular como parte integral del bienestar general.
Actualmente, la alimentación está marcada por varias tendencias que responden a las preocupaciones de salud, sostenibilidad y ética. Algunas de las principales tendencias alimentarias incluyen:
1. Alimentación basada en plantas (Plant-based) Más allá de la carne animal: La dieta basada en plantas está ganando mucha popularidad, con un enfoque en reducir o eliminar el consumo de productos de origen animal. Esto incluye una mayor oferta de productos como hamburguesas vegetales, leche de almendra, avena o soja, quesos vegetales, entre otros. Flexitarianismo: Las personas se están moviendo hacia un enfoque más flexible, en el que consumen principalmente productos vegetales, pero ocasionalmente pueden incluir carne o pescado.

2. Comida sostenible y local. Alimentos orgánicos y de temporada: Hay un creciente interés en los alimentos orgánicos, libres de pesticidas y que se cultivan de manera sostenible. Además, muchas personas prefieren productos locales, que no solo apoyan la economía local, sino que también tienen una menor huella de carbono. Reducir el desperdicio alimentario: La sostenibilidad también está relacionada con la reducción del desperdicio de alimentos. Esto incluye el uso de sobras, la compra de productos con menor empaque o el apoyo a marcas que tienen prácticas responsables.
3. Dietas funcionales y personalizadas. Nutrición personalizada: Se está comenzando a personalizar más la dieta según las necesidades individuales, utilizando tecnología como pruebas genéticas o análisis de microbiota intestinal para crear planes de alimentación que se adapten a las necesidades únicas de cada persona. Superalimentos: Los «superalimentos» continúan siendo populares por sus altos niveles de nutrientes, antioxidantes y beneficios para la salud. Ejemplos incluyen la cúrcuma, la espirulina, el cacao crudo, las bayas de goji y las semillas de chía.
4. Alimentos fermentados y probióticos. Salud intestinal: La popularidad de los alimentos fermentados ha aumentado debido a su impacto positivo en la salud digestiva. Los probióticos y prebióticos son componentes esenciales de muchas dietas actuales. Alimentos como el kéfir, el kimchi, el chucrut, el miso y el tempeh son comúnmente consumidos. Enfoque en la microbiota intestinal: Con el aumento de investigaciones sobre cómo la salud intestinal afecta la salud general, muchos buscan mantener un equilibrio adecuado de bacterias intestinales mediante la dieta.
5. Alimentos funcionales y adaptógenos. Alimentos que ayudan a manejar el estrés: Los adaptógenos (plantas que ayudan al cuerpo a adaptarse al estrés) como el ginseng, la ashwagandha y el reishi están siendo incluidos en una variedad de productos, desde bebidas hasta suplementos, para mejorar la resistencia física y mental. Beber salud: Bebidas como el té de kombucha, tés de hierbas, y agua con infusión de hierbas están ganando terreno como opciones de hidratación más saludables y funcionales.

6. Comida de conveniencia, pero saludable. Comida rápida, pero nutritiva: El mercado de la comida rápida está cambiando, y muchas marcas ahora están ofreciendo opciones más saludables y equilibradas, como ensaladas, bowls de grano, wraps y productos «grab and go» (para llevar) con ingredientes frescos y nutritivos. Comida lista para comer (meal kits): Los kits de comida que incluyen todos los ingredientes premedidos para cocinar en casa están siendo muy populares, especialmente aquellos que promueven la cocina saludable y rápida.
7. Alternativas a los lácteos. Leche vegetal: Las alternativas a los lácteos continúan siendo populares, tanto por razones éticas (evitar productos de origen animal) como por salud. Leche de avena, de almendra, de soja y de coco son algunas de las más demandadas. Quesos vegetales y yogures: Además de la leche, las alternativas vegetales al queso y al yogur también están en auge, con opciones cada vez más sabrosas y nutritivas.
8. Low-carb y keto, pero con un enfoque saludable Dieta cetogénica (Keto): Aunque no es una tendencia nueva, la dieta keto sigue siendo popular, especialmente en su versión más saludable y centrada en grasas saludables como aguacates, nueces y aceites saludables (evitando grasas trans y procesadas). Bajas en carbohidratos, pero con énfasis en calidad: Las dietas bajas en carbohidratos continúan siendo populares, pero con un enfoque hacia carbohidratos de calidad, como los provenientes de vegetales, nueces y semillas, en lugar de azúcares refinados o harinas procesadas.

9. Platos inspirados en culturas diversas. Cocinas internacionales: El interés por las cocinas de diferentes culturas sigue creciendo, desde platos indios y africanos hasta asiáticos y latinoamericanos. Esto también refleja un mayor enfoque en ingredientes como las especias, que no solo aportan sabor sino también beneficios para la salud. Cocina fusión: Las personas están cada vez más abiertas a la cocina fusionada, combinando elementos tradicionales de diversas culturas para crear platos novedosos y sabrosos.
10. Tecnología y comida. Comida «laboratorio» o cultivada en células: Las tecnologías de cultivo de carne en laboratorio están ganando espacio. Estas carnes «sin sacrificio» buscan ser una alternativa más ética y sostenible a la carne convencional.
Impresión 3D de alimentos: Aunque aún en etapas tempranas, la impresión 3D de alimentos está comenzando a interesar a chefs y empresas para crear platos personalizados, con diseños innovadores y potencialmente más saludables.

“La nueva pirámide (2026) en lugar de enfocarse en el balance de calorías o en grupos de alimentos en porciones iguales, el nuevo modelo prioriza la calidad de los alimentos, la densidad de nutrientes y los ingredientes mínimamente procesados.
En el centro de estos cambios está una pirámide invertida y rediseñada que da prioridad a las proteínas, los lácteos, las verduras y las grasas saludables. Las guías aumentan de forma significativa la recomendación de proteína, se alejan del consejo de elegir lácteos bajos en grasa y establecen límites más estrictos para los azúcares añadidos y los alimentos ultraprocesados.








