Tal día como hoy, un 19 de agosto de 1920, una excursión arqueológica descubrió en la partida del Pouatxo, uno de los grandes testimonios de la Moncada romana: El mosaico de les nou Muses. Hoy se cumplen 106 años del hallazgo, la pieza está fuera de Moncada y permanece almacenada en el Museo de Bellas Artes.

Aquel día, una excursión por el término municipal acabó convirtiéndose en uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de la historia de Moncada. En la partida del Pouatxo -actual polígono 3-, apareció de manera fortuita una extensa villa romana y, entre sus restos, un espectacular pavimento de mosaico polícromo.
El hallazgo se produjo durante una salida realizada por Juan José Senent Ibáñez, aficionado a la arqueología, acompañado por Pepín García y, según la documentación municipal, Domingo, hijo del investigador valenciano Nicolau Primitiu Gómez Serrano. La casualidad quiso que aquella excursión sacara a la luz un vestigio de la Moncada de hace casi dos mil años.

Lo que encontraron no era un simple pavimento romano. Era una auténtica galería mitológica convertida en teselas: las nueve Musas, las hijas de Zeus y Mnemósine, representadas en bustos, identificadas mediante sus nombres y acompañadas de sus atributos.
Los estudios arqueológicos sitúan el mosaico en el primer tercio del siglo III d. C., dentro de la cronología de la época imperial romana. Una de sus características más singulares es la disposición de la zona figurada, organizada en nueve compartimentos, tres por tres, con los bustos de las Musas. Las protagonistas del mosaico son Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania. La tradición clásica vinculó las divinidades a las artes, la poesía, la música, la historia, la danza, el teatro y el conocimiento.
La importancia del hallazgo hizo que su destino fuera el entonces Museo Provincial de Bellas Artes de Valencia. El mosaico fue trasladado allí en 1921 y posteriormente recompuesto e instalado en el museo. Durante décadas pudo contemplarse en una de sus salas hasta 1986. Fue entonces cuando dejó de estar a la vista del público.
Desde aquel momento, la obra pasó a los almacenes de las colecciones arqueológicas del museo y quedó fuera del recorrido habitual de los visitantes.
En la actualidad, la única posibilidad remota de poder observar algún día en Moncada al menos una réplica del Mosaico de les nou Muses pasa por el proyecto del Centro de Interpretación de la villa romana del Pouatxo en el polígono 3 junto a la factoría Edwards.






