Vicente Ramón Picó Estellés (Moncada 1971), se crió en el carrer de Sant Roc. Allí, su padre regentaba la única funeraria que había en Moncada, un servicio 24 horas 365 días al año antes de que existiesen teleoperadoras. En la actualidad Funeraria Picó aglutina un conglomerado de tanatorios en distintos municipios de l’Horta Nord.
P: ¿Cómo recuerdas los veranos de niño?
R: Como bien dices no había teleoperadoras, la teleoperadora era mi madre. Para poder disfrutar de algún día de asueto era imprescindible tener sustitutos y en ese caso éramos por orden cronológico, MI MADRE y después yo, y conmigo mis amigos de la infancia, me hacían compañía, los que no se iban.
No obstante, aunque sin viajes ni visitas a pueblos de familiares, recuerdo los meses de julio cargados de juegos en la calle a la fresca, de cómo mis vecinos me enseñaron a nadar en la piscina de Alfara, que era lo más cercano a pie, los agostos de días de poniente y las primeras tormentas. Nuestras primeras excursiones en bici a la Pobla de Farnals por el famoso “Camí de les Porcateres” para bañarnos en Bergamonte o en la playa de la Pobla.
«Fui del grupo juvenil los Juniors, me encantaba ir de campamento eran mis únicos viajes, además con mis amigos»

P: ¿Tus lugares favoritos?
R: No viajábamos, así que mi lugar favorito en verano era el carrer de San Roc donde bocadillo en mano pasábamos el día todos los amigos hasta que todas las vecinas incluida mi madre (si, las de la fresca) empezaban a desaparecer con un buenas noches, mañana más. Además recuerdo que había dos horarios bastante identificados, la fresca vespertina la de los audaces que no hacían la siesta y la de antes y después de cenar.
P: ¿Eres de mar o montaña?
R: Fui del grupo juvenil los Juniors, me encantaba ir de campamento o acampada, eran mis únicos viajes, además con mis amigos. Así que en aquella época de mi vida la montaña me llenaba más.
P: ¿Qué lugar elegirías de la costa o de la montaña?
R: En aquella época lo más lejos que pude ir fue como dije antes la Pobla pero luego ya más de adolescente Port Saplaya, fue un punto de encuentro para todos los que “ni pueblo de abuelos”, “ni apartamentos”,” ni chalets”.
«En fiestas me encantaba acompañar a mi padre al tiro i arrastre o ver la vuelta ciclista de Moncada»
P: ¿Qué recuerdos tienes de las fiestas de Moncada?
R: De niño hice la fiesta de San Vicente, y las fiestas marcaban unos días de disfrute, me encantaba acompañar a mi padre al tiro i arrastre, o ver el último día de fiestas la vuelta ciclista de Moncada que además en aquella época pasaba también por el carrer de Sant Roc, realmente todo se hacía en Mercat Vell y por mi calle pasaba la cabalgata, procesiones, partidas de pelota valenciana…
«De adolescente, con todos los amigos motorizados, hacíamos un super tour por todas las fiestas de los pueblos de l’Horta Nord»
P: ¿Qué año fue el de tu mejor verano?
R: Creo que el del 82 con el mundial de España, además con 11 años fue cuando aprendí a nadar y cuando más movimiento tuvimos en la calle. Es el que recuerdo más movido.
P: En la adolescencia, ¿seguiste veraneando en el mismo lugar?
R: Je je je, claro en Moncada. Bueno hubo un verano que me tire quince días en el chalet de mis tíos para ver si en pleno monte de Olocau mejoraba mi asma. Mejorar no sé, pero me lo pase muy bien la verdad. Más tarde ya con todos los amigos motorizados hacíamos un super tour por todas las fiestas de los pueblos de l’Horta Nord.
P: Y ahora, como son los veranos?
R: Pues intentamos escapar de la rutina algún finde pero como somos lo que somos, pues tampoco nos alejamos mucho, ahora mismo para mí las escapadas son pocas, cercanas, pero buenas.
P: ¿Cómo es tu rutina un día de verano?
R: Ahora mismo, y como decía mi cantante favorito, todos los días son como domingo, que como también trabajo pues…
P: Olores, sabores, colores de verano
R: Olores: el de la tierra mojada en una tormenta en un campamento o el de la Murta mezclada con cera fundida de una procesión, y el del mar, el aroma de mar me embriaga. Sabores: Recuerdo que nuestra horchatería cercana era la del carrer del Negre, siempre he sido un amante del chocolate así que helado de chocolate siempre, también las meriendas en la fresca eran puro sabor. Colores de verano: Los colores de un atardecer o de un amanecer acompañados de los perennes verdes de los pinos y de nuestros naranjos.