Carlos Caballer Roca (Moncada 1968) es la tercera generación de una saga de joyeros que inicio su andadura a principios del siglo pasado. En 1920 sus abuelos, els platers d’Alfara, ya regentaban el negocio.

Carlos Caballer es sinónimo de tradición, constancia y evolución. En el taller de Moncada señala que su historia es la de una «saga familiar marcada por la plata, el esfuerzo y una forma muy particular de entender el oficio de joyero: cercana, paciente y arraigada al terreno. Mis abuelos fueron plateros, artesanos de los de antes, cuando cada pieza se trabajaba con tiempo y respeto por el material». Aquella herencia no se quedó solo en los talleres: pasó de generación en generación «es el mejor legado que he recibido».


Estuches de la Platería Rafael Caballer de Alfara del Patriarca
Recuerda que «de niño, acompañaba a mi padre en largas jornadas recorriendo los pueblos de l’Horta a pie, en bicicleta o en moto». En las alforjas llevaban joyas y relojes que ofrecían casa por casa, en una época en la que la confianza lo era todo y muchas ventas se cerraban a plazos. Aquellas rutas no solo enseñaron a Carlos el valor del trabajo duro, sino también la importancia del trato humano y de mirar a los clientes a los ojos.
De joven estudió diseño y taller en el Gremio de Artesanos de Valencia formación que le permite trabajar piezas personalizadas y complicadas. Desde la joyería de la plaza Maestro Palau combina las últimas tendencias del sector con la tradición. Su muestrario está formado por diseños contemporáneos y, al mismo tiempo por las piezas que son parte fundamental en la indumentaria valenciana.
Aderezos y complementos falleros
Destaca especialmente su apuesta por los aderezos y complementos falleros, un campo en el que Carlos se ha convertido en referente. Peinetas, agujas, tejas, alzacuellos, collares, pendientes y broches que no solo cumplen una función estética, sino que conservan la esencia de una fiesta donde la joya es símbolo, historia y orgullo. Complementos que se pueden encontrar desde los 240 a los 1.800 euros.
El tridente: bautizos, comuniones y bodas sigue siendo un clásico, en un momento que regresa el oro amarillo, aunque en joyería según dice Carlos nunca hay un tope, cada uno gasta hasta donde quiere. Eso sí, los precios del oro y la plata han subido mucho en los últimos meses.


Para Carlos Caballer, la joyería no es solo un negocio: es una forma de vida que se adapta a los nuevos tiempos sin renunciar a sus raíces. De aquellos caminos pedaleando en bicicleta a una joyería con las últimas tendencias.












