Moncada celebra esta tarde el homenaje a sus mayores. Una de sus protagonistas es Isabel Fornell Wignes una mujer cuya biografía resume el esfuerzo, el sacrificio y la capacidad de salir adelante de toda una generación.
Isabel nació el 16 de mayo de 1931 en Arquillos (Jaén), en el seno de una familia numerosa de doce hermanos. Llegó al mundo en una España convulsa y creció en unos años marcados por la Guerra Civil y, posteriormente, por las enormes dificultades de la posguerra. Una infancia que hoy parece lejana, pero cuyos recuerdos Isabel conserva todavía con extraordinaria nitidez.
Entre ellos permanece una imagen especialmente dura. Cuando los aviones surcaban el cielo durante la guerra, aquella niña tenía que buscar refugio como podía. Recuerda cómo se echaba boca abajo debajo de los olivos, tratando de protegerse para que ninguna bomba pudiera alcanzarla.

En 1964 llegó a Moncada donde vivió un tiempo en la finca Roja. Y desde entonces, aquella mujer que había nacido en Arquillos forma parte de la vida cotidiana de Moncada, escenario de buena parte de su vida y el lugar donde ha visto crecer a su familia.
Isabel tuvo cinco hijos, y su familia ha seguido creciendo hasta alcanzar hoy siete nietos y siete bisnietos. El homenaje de las Fiestas pretende no solamente reconocer a una mujer que ha alcanzado una edad avanzada. Rinde homenaje a quienes hicieron posible que sus hijos y nietos pudieran vivir en una sociedad con más oportunidades que la que ellos encontraron.
Cuando hoy reciba el reconocimiento de manos del alcalde sobre el escenario seguirá estando aquella niña que se escondía bajo los olivos cuando pasaban los aviones. Estará la joven que aprendió a trabajar sin descanso. Estará la mujer que llegó a Moncada hace más de sesenta años y echó aquí sus raíces.







