El campanario de la iglesia de San Isidro de Benagéber y el Mas de Moroder se ha convertido este martes 11 de agosto en una inesperada posada para las cigüeñas. Una pequeña bandada, de menos de una decena de ejemplares, ha sido observada sobre el campanario y el Mas, dejando una de esas estampas que llaman la atención.

La presencia de cigüeñas blancas en el entorno mediterráneo valenciano no es excepcional. Sin embargo, su aparición en estas fechas adquiere un significado especial, ya que el mes de agosto coincide con uno de los momentos de mayor actividad migratoria de la especie.
La pequeña concentración observada en San Isidro de Benagéber, con menos de diez ejemplares, no tiene por qué corresponder a una gran oleada migratoria. Puede tratarse de un pequeño grupo en movimiento, de aves dispersas o de ejemplares que han realizado una parada temporal antes de continuar su recorrido.

Las cigüeñas blancas comienzan ya durante el mes de julio sus desplazamientos postnupciales hacia el sur, un movimiento que se intensifica especialmente durante agosto. En su viaje buscan las condiciones meteorológicas más favorables y aprovechan las corrientes térmicas ascendentes para ganar altura y recorrer grandes distancias con un menor gasto energético.

Aunque tradicionalmente se asocia la migración de las cigüeñas con grandes concentraciones en otras zonas de la Península, el territorio valenciano también forma parte de sus rutas de desplazamiento. Algunas de las cigüeñas que atraviesan la Península proceden del centro y norte de Europa.







