En este 8 de marzo volveremos a salir miles de mujeres, y también miles de hombres, a las calles de todas las ciudades para reivindicar un cambio de paradigma que nos iguale a mujeres y hombres. Para señalar dónde están esas desigualdades y por qué se mantienen. Para pedir que deje de utilizarse el feminismo como reclamo electoral, para luego dejar en un cajón todas nuestras demandas. Para denunciar la opresión y las violencias que se comenten contra nosotras por el hecho de ser mujeres en un sistema patriarcal que las «entiende» y «justifica» y, en los casos más ofensivos y sangrantes, las niega.
Escucharemos muchos eslóganes intentando que surjan reflexiones y sensibilicen a alguien que todavía no lo está y haya más personas que se sumen al feminismo porque entiendan que una sociedad feminista es una sociedad justa y que nos iría mucho mejor a todas las personas que la conformamos.
Hay quien afirma que el 8 de marzo y todas sus reivindicaciones es cosa de mujeres y con esa excusa se mantienen al margen, pero nada más lejos de la realidad. Necesitamos de la cooperación y colaboración de los hombres para que esta sociedad soñada pueda hacerse realidad. A lo largo de la historia muchos varones se han manifestado y se manifiestan a favor de la igualdad entre los dos sexos.
Ya en el siglo XIX, John Stuart Mill (filósofo) dijo: «El principio que regula las actuales relaciones sociales entre los dos sexos —la subordinación legal de un sexo al otro— es injusto en sí mismo y ahora constituye uno de los principales obstáculos para el progreso de la humanidad». Y, también: «La libertad de la mujer es un requisito indispensable para la libertad de toda la humanidad». Además defendía una educación igual para todas las personas y que las mujeres estaban capacitadas para ejercer cualquier trabajo.

Más recientemente José Saramago (escritor) apeló directamente a los hombres con la siguiente afirmación: «La violencia machista es un problema de los hombres que padecen las mujeres». Y siendo un problema de los hombres «son los hombres los que tienen que resolverlo».
El Chojín (rapero) se pronuncia sobre el feminismo de la siguiente manera: «Si alguien no puede entender su justicia o renunciar a ciertos privilegios para lograr la igualdad, forma parte del problema».
Miguel Lorente (forense y especialista en temas de violencia de género) afirma entre otras muchas cosas: «La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible«.
Joaquim Bosch (juez) es muy crítico contra el negacionismo de la violencia de género y sobre los mitos antifeministas que se difunden en redes sociales y se extienden como la pólvora, aportando siempre datos para explicarlo: «En España hay casi 70.000 mujeres con medidas de protección: negar, minimizar o justificar este grave problema estructural es signo inconfundible de machismo». Este dato lo aportó en agosto de 2022. (Revisando la estadística del sistema Viogen de enero de 2026, hay 103.461 casos activos actualmente).
Hugo Silva (actor) expresa: «Todo lo que vaya contra el feminismo es desigualdad y machismo».
Héctor Bellerín (futbolista) dijo: «Ojalá mujeres y hombres tuviéramos el mismo salario en el fútbol, es lo justo. Quiero igualdad».
Hay muchos más ejemplos individuales de hombres que han tomado conciencia y que expresan abiertamente que son feministas, pero también hay asociaciones y grupos de hombres que reivindican y luchan por la igualdad, como AHIGE y el Foro de Hombres por la Igualdad. Además hay un movimiento en redes sociales que partió de una campaña de la ONU Mujeres y que anunció la actriz Emma Watson en 2014 en un discurso que se llama He For She (Él Por Ella) y en el que muchos hombres anónimos y conocidos se graban con mensajes de apoyo a la igualdad entre hombres y mujeres.
La semana del 16 al 22 de febrero de este año fue una semana especialmente negra en la que fueron asesinadas 4 mujeres, una niña de 12 años y un niño de 10 años (cuya madre resultó gravemente herida), por sus parejas, exparejas y padres. Algunos dirán que no todos los hombres. Ya lo sabemos. Pero todos son hombres que fueron educados en un sistema que les hizo creer que esas mujeres e hijos eran personas inferiores a ellos, posesiones a las que maltratar y, finalmente, arrebatar la vida.
La pregunta sería ¿por qué respondemos a la defensiva ante estas noticias con el «Not all men» (no todos los hombres)? ¿Por qué responder con violencia a las mujeres que informan sobre estos temas y los visibilizan? ¿Por qué no exponer a los violentos y rechazar abiertamente su comportamiento? ¿Por qué no posicionarse en contra de las violencias machistas? ¿Por qué el silencio cómplice cuando un conocido se comporta de manera misógina?… Este cambio de perspectiva supondría un gran avance.
Y tú, ¿qué vas a hacer en pro de la igualdad?
Sonia Mele Puerto. Col.lectiu de Dones Feministes de Montcada.












