El 17 de enero de 1984 tres agentes del cuartel de la Guardia Civil de Moncada fueron acribillados a balazos a manos de unos delincuentes, mientras realizaban un control rutinario en el kilómetro 5,400 de la carretera Burjassot-Bétera, a la altura del cruce de Mas Camarena.

Este sábado 17 de enero se cumplen 42 años de aquel episodio trágico que marcó al destacamento de Moncada. Aquel martes 17 de enero era una noche fría de invierno. El cabo Agustín procedió a dar el alto a una furgoneta para identificar a sus ocupantes. Tras detenerse bajaron del vehículo abriendo fuego sin mediar palabra y aunque los agentes respondieron al ataque resultaron heridos de muerte. Uno de los asesinos falleció horas después del enfrentamiento mientras que su hermano Luis fue detenido horas después. Enjuiciado y declarado culpable, fue condenado a 158 años de cárcel.

En el ataque perdieron la vida el cabo primero Agustín Gómez Pérez, junto a los agentes, José Álvarez Cortés y Cayetano Carmona Carmona, pertenecientes los tres al cuartel de Moncada.
Moncada se vistió de luto esos días donde centenares de vecinos llenaron las calles para dar el último adiós a los agentes asesinados. El mismo día de los hechos, el alcalde de Moncada Leonardo Margareto convocó un pleno extraordinario que aprobó por unanimidad declarar un día de luto oficial. Una gran mayoría de comercios de Moncada cerraron sus puertas en solidaridad con las familias de los agentes y las banderas ondearon a media asta. El alcalde se desplazó a las 6 de la madrugada al cuartel para expresar su pésame a los familiares manifestando su condena y repulsa por los hechos.
La comitiva fúnebre precedida de decenas de coronas de flores recorrió la calle Badia, Luis Vives y Mayor acompañada por la banda del Centro Artístico Musical hasta llegar a la parroquia de San Jaime Apóstol donde la misa fue oficiada por el arzobispo de Valencia, Miguel Roca Cabanellas.
De los testimonio de esos días, Moncada Digital ha podido contar con el de José Sepúlveda Muñoz que era alcalde pedáneo de Massarrojos. «Habitualmente salía temprano a correr y andar por los caminos que van hacía Bétera y desde el primer momento observé que no era un día normal por el trasiego de gente y vehículos. Al llegar a casa me enteré de lo sucedido». Otro de los instantes que recuerda fueron los momentos de tensión vividos en el cementerio de Moncada. Sepúlveda que estaba junto con otras autoridades recuerda que pidió como mejor manera de contener la rabia, rezar una oración por los fallecidos, una petición a la que todos accedieron logrando calmar los ánimos.
En el cuartel de Moncada figura desde 2015 una placa en memoria de los tres agentes asesinados que dieron su vida en acto de servicio.










