Coppelius Escuela de Danza celebró el pasado viernes su 15 aniversario con una gala especial en el Centro Cultural Blasco Ibáñez de Moncada, una cita marcada por la emoción, los recuerdos y el reconocimiento a todas las personas que han formado parte de la historia de la escuela.

La celebración no puedo contar con representación institucional del Ayuntamiento de Moncada debido al luto oficial declarado por el accidente ferroviario. Durante su intervención, Blanca Molina, directora de Coppelius, dedicó unas palabras de recuerdo y solidaridad a las personas afectadas por el trágico suceso.
La gala reunió sobre el escenario a diferentes grupos y solistas de las modalidades de danza clásica, moderna y urbana, además de la participación del Club FitKid Coppelius, que mostró el trabajo desarrollado durante estos años en una escuela que ha convertido la danza en una de sus principales señas de identidad.
Uno de los momentos centrales de la celebración fue el discurso de Blanca Molina, quien repasó la trayectoria de la escuela, definida por su evolución constante y ascendente desde sus inicios. La directora agradeció a la población de Moncada la confianza y acogida recibidas durante estos quince años, así como el trabajo del equipo docente y la implicación del alumnado y sus familias. También tuvo palabras de agradecimiento para su entorno más cercano, especialmente para su familia y amistades, por el apoyo recibido a lo largo de este recorrido.
La gala dio voz también a Irene Úbeda y Mireia Ibáñez, antiguas alumnas y actualmente profesoras de la escuela, que compartieron sus experiencias y recordaron cómo Coppelius ha influido tanto en su formación artística como en su crecimiento personal. Ambas explicaron cómo los aprendizajes adquiridos durante su etapa como alumnas han marcado su trayectoria y cómo ahora intentan transmitir esos valores a las nuevas generaciones.

Sus testimonios pusieron de manifiesto una de las ideas que más se repitieron durante la celebración: Coppelius es mucho más que una escuela de danza. Para muchas de sus alumnas y alumnos se ha convertido en un hogar, un refugio y un espacio donde expresarse libremente, sentirse vivos y mostrarse tal y como son.
En esa misma línea se desarrolló la intervención de Claudia Peris e Isabel Rubio, hija y madre, que protagonizaron uno de los momentos más emotivos de la noche. Ambas compartieron lo que Coppelius ha significado en sus vidas, tanto desde la perspectiva de alumnas como, en el caso de Isabel, desde su experiencia como madre. Un discurso cargado de agradecimiento que emocionó a buena parte de los asistentes y que estuvo acompañado de lágrimas y muestras de complicidad entre el público.
La celebración incluyó también la entrega de diferentes reconocimientos a entidades y personas que han contribuido a construir la historia de Coppelius. Entre los reconocimientos estuvieron la Unió Musical de Moncada, el Club FitKid Coppelius, Jesús Martínez, cofundador de la escuela, y Sonia Cervera, que ha desempeñado diferentes papeles dentro de la familia Coppelius como madre, alumna y secretaria de la entidad.






