El debate sobre el acceso a la vivienda vuelve a situarse en el centro de la actualidad. El caso de Maricarmen, una mujer en situación de vulnerabilidad cuyo desahucio en Madrid ha vuelto a poner el foco sobre las dificultades que afrontan muchas familias para acceder y mantener una vivienda, es también el reflejo de un problema que trasciende las grandes ciudades y que tiene su particular realidad en muchos municipios: la dificultad de acceder a una vivienda digna.

Moncada no es ajena al problema de la vivienda. Elevado precio de adquisición, mercado del alquiler tensionado por la elevada demanda y viviendas públicas de la antigua Sareb adquiridas por las Generalitat cayéndose a pedazos en el carrer músic José Miguel Sánchez.
Los últimos datos publicados por Idealista correspondientes al mes de agosto sitúan el precio de la vivienda en Moncada en 2.113 euros por metro cuadrado. Una cifra que permite poner negro sobre blanco el esfuerzo económico que supone para un joven o una pareja adquirir una vivienda Así, tomando como referencia un inmueble de 90 metros cuadrados, el precio resultante sería 190.170 euros, y eso antes de sumar impuestos, gastos de compraventa, posibles reformas u otros costes asociados a la adquisición.

Otro de los elementos singulares del mercado inmobiliario de Moncada es el peso que tiene el alquiler destinado a estudiantes, debido a la proximidad de los centros universitarios. Esta circunstancia tiene un impacto directo sobre la oferta disponible y sobre el funcionamiento del mercado del alquiler, especialmente durante los periodos de mayor demanda. La vivienda que puede destinarse a residencia habitual entra así en competencia con una demanda específica vinculada al mercado de temporada.
A la presión de los precios se suma otra realidad que permanece visible en las calles de Moncada: las viviendas públicas de el carrer músic José Miguel Sánchez continúan vandalizadas. El estado de estos inmuebles representa la otra cara del problema de la vivienda. Mientras el mercado privado mantiene unos precios elevados, parte del parque residencial de titularidad pública permanece sin poder cumplir, en las condiciones actuales, la función social que debería desempeñar.
Estas viviendas continúan pendientes de una solución que permita recuperar estos inmuebles y devolverlos al circuito residencial. Una situación que, a corto y medio plazo, sigue sin tener una respuesta definitiva.
El debate, por tanto, no se limita únicamente al precio de compra o del alquiler. También pasa por qué viviendas existen, en qué condiciones se encuentran y cuántas pueden incorporarse realmente al mercado residencial.







