Con el inicio del nuevo curso político, vuelve también al primer plano una cuestión que permanece enquistada en Moncada: el estado de las viviendas de la Sareb ahora en propiedad de la Generalitat, que continúan sin una solución y presentan una imagen de abandono que contrasta con la necesidad de vivienda existente en el municipio.
El problema de estos inmuebles no es nuevo. Su situación se ha convertido en una reivindicación recurrente y en uno de los asuntos que permanecen sobre la mesa de las administraciones. Mientras tanto, las viviendas continúan sin cumplir una función residencial y permanecen alejadas de cualquier respuesta efectiva a la demanda de vivienda.
El arranque del curso político vuelve a situar, por tanto, el foco sobre la gestión de este patrimonio y sobre la necesidad de que las administraciones implicadas desde la Generalitat hasta el Ayuntamiento de Moncada encuentren una salida que permita recuperar estos inmuebles y ponerlos al servicio de la ciudadanía.

La cuestión adquiere especial relevancia en un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda, especialmente para jóvenes y familias. En este escenario, mantener viviendas cerradas o sin uso durante años alimenta la sensación de que existe un patrimonio residencial que podría tener una utilidad social y que, sin embargo, continúa sin una solución definitiva.






